Falta de criterio técnico ha dejado daños devastadoras en La Araucanía
La crisis de incendios forestales en la Región de La Araucanía ha encendido nuevamente el debate sobre la influencia de la política en decisiones técnicas que afectan la seguridad y el medioambiente.
En "Conversando con la Acoforag", Ramón Figueroa, subgerente de Protección de Incendios Forestales en Empresas Arauco y presidente del Departamento de Protección del Bosque de Corma, criticó la toma de decisiones en torno a la autorización de quemas en la región. Según su punto de vista, cada vez pesa menos lo técnico y más lo político, lo que lleva a decisiones erróneas con consecuencias graves.
El experto afirmó que la Corporación Nacional Forestal (CONAF) está consciente de los riesgos que implican ciertas condiciones climáticas, como el "viento puelche", para la realización de quemas controladas. Sin embargo, indicó que estas decisiones están sujetas a presiones políticas que terminan imponiéndose sobre la lógica técnica. "Se podía haber esperado dos o tres días para realizar estas quemas y evitar una catástrofe", dijo, haciendo referencia a la gran cantidad de incendios activos que ahora afectan la región.
El impacto en la Araucanía y comparaciones con el Biobío
Las cifras respaldan la gravedad del problema. “En Chile, se queman en promedio 150.000 hectáreas por temporada, con entre 6.000 y 7.000 incendios anuales. De esas hectáreas, 50.000 corresponden a La Araucanía y 45.000 al Biobío. Sin embargo, la gestión de incendios en Biobío ha mejorado significativamente en los últimos años, gracias a una alianza público-privada que ha reducido a la mitad la cantidad de incendios y ha minimizado el daño al 5% de lo que solía ser”, destacó Figueroa.
En contraste, en La Araucanía el problema sigue creciendo. “Esta temporada ya se han quemado más de 60.000 hectáreas en Chile, de las cuales 33.000 pertenecen a La Araucanía, es decir, más del 50% del total nacional. De continuar esta tendencia, se estima que podrían alcanzarse las 80.000 hectáreas, superando las 72.000 de la temporada pasada”, detalló.
Un problema económico y social
Más allá del impacto ambiental, la crisis de incendios está afectando gravemente la economía regional. Según Figueroa, "La Araucanía está desapareciendo económicamente". Los incendios recurrentes no solo destruyen el sector forestal, sino también la agricultura y otras actividades productivas, dejando a muchas comunidades sin recursos para recuperarse.
También hizo un llamado a mejorar las prácticas de prevención, como la reducción de combustibles secos que facilitan la propagación del fuego. En otros países, como Estados Unidos y Europa, se realizan quemas controladas bajo estrictas condiciones de seguridad para evitar la acumulación de material inflamable. Sin embargo, en Chile, la falta de un control efectivo y decisiones erróneas han agravado el problema.
La situación de los incendios en La Araucanía refleja un problema estructural en la toma de decisiones. Mientras en Biobío la colaboración entre el sector público y privado ha permitido reducir significativamente los incendios, en La Araucanía la política sigue imponiéndose sobre la técnica, con resultados devastadores. A menos que se realicen cambios estructurales en la gestión de incendios y se prioricen criterios técnicos sobre intereses políticos, la crisis podría agravarse, afectando no solo los ecosistemas, sino también la economía y el bienestar de la región.
La entrevista completa en el canal de YouTube de la Acoforag: